Destino

Día de Muertos en México

Día de muertos

Una de las festividades más emblemáticas que tenemos en México, es la celebración del Día de Muertos. Esta se celebra los días 1 y 2 de noviembre. El primer día está reservado para honrar a los niños fallecidos, y el segundo es para los adultos. Muchos conocemos la manera en que se celebra este día: la gente prepara altares para sus difuntos en sus casas, en las que incluye fotos del ser querido que se adelantó en el viaje, veladoras que simbolizan la luz que ilumina su camino, flores de cempasúchil, y sus platillos y bebidas favoritos.

Uno de los hechos del Día de Muertos menos conocidos es que se coloca agua para representar la pureza del alma y saciar la sed de los seres queridos. También se llevan a cabo desfiles de catrinas en diversas ciudades; en muchos lugares es usual que los pobladores locales limpien y adornen las tumbas de sus muertos y pernocten en los panteones, convirtiéndolos en una auténtica romería. Lógicamente, algunas de estas actividades se vieron suspendidas por la presencia de la pandemia. Sin embargo, hay algunas tradiciones, alimentos y demás que, poco a poco, están regresando, y hay otras que nunca se fueron.

Pan de Muerto

Pan de muerto

El pan de muerto se come desde días antes de la festividad. Está elaborado con levadura y un toque de sabor a naranja. Los panaderos usan la masa sobrante para formar un par de huesos en la parte superior del pan y, una vez horneado, se cubre con azúcar. Es mejor cuando se come fresco, acompañado de un delicioso chocolate caliente, que es otro de los alimentos tradicionales del Día de Muertos.

Catrinas

Catrinas

Otra de las tradiciones que por mucho tiempo ha sido icónica del Día de Muertos son los desfiles de catrinas, esqueletos vestidos con trajes victorianos y caras pintadas de colores brillantes. Si bien estos disfraces pueden parecer extraños, sirven como recordatorio de que debajo de nuestra ropa, ya sea elegante o sencilla, todos somos humanos que algún día moriremos. Muchas de estas catrinas llevan brillantes flores en la cabeza y vestidos de colores festivos, para demostrar que la muerte no es algo que se deba temer.

Calaveras de Azúcar

Así como en el mes de septiembre se populariza la venta de banderitas, escudos y rehiletes con los colores nacionales para conmemorar la Independencia, a fines de octubre y principios de noviembre se empiezan a ver, junto con el pan de muerto, las famosas calaveritas de azúcar. Se utilizan como ofrendas para el altar que se prepara en casa, o bien se obsequian entre amigos y familiares; se les atribuyen diferentes simbolismos: llevan en la frente nombres propios, ya sea como homenaje al difunto, o para regalar a personas en vida, como un recordatorio de que lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte. También se dice que son una muestra de que los mexicanos en vez de temerle a la muerte nos unimos a ella y nos la comemos.

Calaveritas Literarias

Escribir calaveritas

Otra tradición muy popular en el país es la escritura de “Calaveritas”, versos en rima sobre diversos personajes del ámbito político, artístico o empresarial, en el que se habla de ellos como si ya hubieran muerto y, en la redacción, se emplean alusiones a sus características o situaciones de la vida real. En ocasiones se publican en los periódicos o circulan en las oficinas o en la familia, refiriéndose a gente del círculo cercano.

Niños Pidiendo Calaverita

Pedir calaverita en día de muertos

Esta es una costumbre similar al “Dulce o Travesura” de los niños en Estados Unidos, los niños de México también salen el Día de Muertos a pedir unas monedas o dulces “para su calaverita”; en ocasiones lo hacen con una caja de zapatos en cuyo interior colocan una vela, o simplemente con alguna canastilla o cesta de juguete

Un Poco de Historia

Historia día de muertos

La influencia del imperio azteca aún se puede sentir en diferentes fiestas y tradiciones mexicanas, y su respeto y amor por quienes han muerto tienen mucho que ver con la actual tradición del Día de Muertos. El pueblo azteca creía en celebrar, no en lamentar, la vida de los fallecidos. Como muchas otras fiestas y tradiciones mexicanas, la influencia española y católica definió la celebración del Día de Muertos. Incluso se estableció el Día de los Muertos para alinearse con el Día de los Difuntos de la iglesia católica.

Si bien algunos pueden ver esta festividad como algo lúgubre, diferentes hechos del Día de Muertos nos enseñan que es realmente una celebración de la vida. Esta es quizá su mayor diferencia con la celebración del Halloween en EU, que enfoca la faceta terrorífica de la muerte. En México, la festividad se trata de reunirse y recordar, no llorar o caer en tristeza. Es un momento para compartir recuerdos, no lágrimas. Y para honrar con amor a los seres queridos que han fallecido.